Los cambios en la normativa del alquiler asustan a los propietarios: los contratos caen el 7,8%

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Fuente: El Economista

Nueva publicación de ‘La vivienda a fondo’, elaborada por elEconomista en colaboración de Aedas Homes, Century 21 y Altamira

La nueva ley del alquiler, que limita las garantías y ofrece una mayor protección al inquilino, da alas al moroso profesional en España. Así lo asegura Sergio Cardona, director de Estudios y Calidad de Fichero de Inquilinos Morosos (FIM), que asegura que la incertidumbre y el temor de los propietarios de vivienda ha llevado a una reducción de los contratos firmados, que en los cinco primeros meses del año han caído un 7,8% respecto al mismo periodo del año anterior. Esta cifra confirma por lo tanto los temores de los expertos, que advertían de que los distintos cambios en la ley del alquiler y la aprobación definitiva de la nueva normativa iba a suponer una reducción de la oferta de vivienda en renta, generando, de este modo, un encarecimiento del mercado y por tanto provocando el efecto contrario que perseguía la nueva ley.

“En el mercado del alquiler se han dado una serie de cambios normativos a los que no estábamos muy acostumbrados en este terreno. Desde 1994 hasta 2013 no se tocó nada en materia de alquiler y, de repente, hemos tenido hasta tres cambios”, apunta Cardona, que destaca que esto “ha creado incertidumbre y hace que cueste más tomar la decisión”.

“A nivel de fichero hemos tenido más consultas. Hay más inquilinos que se preocupan por ver si sus potenciales inquilinos son morosos y también comparan entre posibles arrendatarios, pero igualmente se firman menos contratos y eso es sinónimo de dudas”, concreta el experto.

Miedo a los impagos

La realidad es que los cambios legislativos aprobados por el Ejecutivo desde finales del año pasado hasta la aprobación en el mes de marzo de la ley actualmente en vigor, han favorecido la sensación de inseguridad entre los propietarios de inmuebles. Según el último informe de FIM, los principales aspectos que han desatado la preocupación son dos: la limitación de las garantías adicionales, a dos mensualidades al margen de la fianza, y las medidas protectoras a los inquilinos. “Ahora los propietarios tienen muchas más dudas. Antes de que entrase en vigor el Real Decreto-Ley, la ley amparaba a los arrendadores para poder hacer frente a los posibles impagos”, indica el informe. El sondeo realizado por FIM entre un millar de arrendadores de viviendas de alquiler muestra que tres de cada cuatro propietarios temen tener que enfrentarse a un caso de morosidad, un 25% más que en el segundo semestre de 2018.

Que la morosidad sea la principal preocupación de los propietarios no es casualidad. Entre enero y mayo de 2019 las inscripciones en el fichero han aumentado un 6,42%, respecto a las incidencias registradas en el mismo periodo que el año pasado. “Las medidas proteccionistas para inquilinos y la falta de posibilidades para que los propietarios puedan paliar los casos de morosidad en el alquiler está dando alas a los morosos profesionales. Además del grave perjuicio económico que ocasionan a los propietarios, también causan numerosos destrozos antes de abandonar el inmueble”, destaca Cardona.

Según apunta el directivo, ahora el 59% de los propietarios intenta averiguar si los inquilinos que se han interesado por su inmueble tienen antecedentes de morosidad. A este dato, le siguen los informes de riesgo, que son solicitados por el 27% de los arrendadores. Tras estos dos, se sitúa la información relacionada con datos laborales (11%) y personales (3%).

Concretamente, Cardona apunta que desde la aprobación del Decreto Ley “los propietarios están buscando alternativas para tomar una decisión más informada, llegándose a multiplicar por cuatro el número de solicitudes de informes que recibimos en FIM”.

Problemática en la costa

El número de inscripciones en el fichero de morosos crece notablemente a partir de los meses de julio y agosto en las zonas de costa. Así lo apunta Cardona, que asegura que en las zonas costeras, así como en las islas durante la temporada alta, a partir de Semana Santa y hasta después del verano, se firman muchos contratos de alquiler por seis y ocho meses con gente que se desplaza por trabajo. “Los propietarios en estos casos bajan la guardia y finalmente pierden todo el dinero que tenían previsto ingresar en esos meses”, explica el directivo, que asegura que muchos morosos, en estas zonas, son reincidentes.

Los precios dan signos de agotamiento

Madrid y Barcelona llevan a la cabeza de la recuperación del inmobiliario desde 2015, con crecimientos interanuales que llegaron al 20%. Pero, según el informe del segundo trimestre de la vivienda de Tinsa, los precios de la vivienda nueva y usada en ambas capitales han tocado techo. En Barcelona, suben un 1,6% anualmente, el ritmo más bajo desde 2014 y registran el primer recorte trimestral en dos años. En Madrid los precios se encarecen un 6,6% al año, el menor avance desde 2017.

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